Consejos de un taladro secuencial
Acaso no te dije yo que afuera son todos lobos?
No te mostré los beneficios de una trinchera en medio de esta selva?
No te mostré lo lindo que es el paraiso,
lo mucho que se parece a Etiopia? NO SOy MAGNANIMO!!!?
Acaso no me debés tu lealtad?
No pido mucho a cambio,
solo unos mangos y
tu alma. No es barato?
No te conté las ventajas que se pueden sacar?
No te aconsejé yo esa maquinita de afeitar?
Lo lindo que es Punta del Este y
esos lugares a los que nunca vas a llegar?
Y que te puede pasar?
Se te gastarán un poco las huellas digitales,
un poco blanco te pondras,
pero quedate tranquilo que yo se donde es barata la cama solar.
No me mires la otra mano,
mirá la que te da de comer,
que con la otra estoy desplumando cabezas
y ver eso el sueño te puede joder.
Sabias que ese culo fue mamá?
Y vos mirá lo bien que está!
Pero no te desesperes
Yo te muestro la gondola donde está lo que necesitas.
Dejá que esos se ensucien las manos,
son hombres fuertes dignos de poder.
No te olvides de votarlos cada año,
y de tranquilamente envejecer.
Vos segui tranquilo con tu vida
dejá que lo resuelvan los hombres de poder,
Dios los mandó a hacer un trabajo sucio
y esa miseria los hace embellecer.
O no vez su grandeza?
O no vez la tuya?
Lo genial de poder llegar a viejo,
viejo entero con la cabeza sana y el corazon lleno de canas desde los 25.
Que cosa linda, ver tu vida en fotografias,
te la pasaste mirandolas
vivir es un juego demasiado perverso,
(el placer es un tarro de manteca que arruina tu figura)
pero es mejor asi, una conciencia limpia que sube vacia y angelical al cielo.
Pero es mejor asi, afuera son todos lobos,
una trinchera siempre es bueno tener
Afuera está lleno de placer,
pero yo te entregué un paquete,
con letra chica indigna de leer,
y en el te acerqué la sabiduria
y el unico placer, el placer de envejecer.
Vos seguí tranquilo con tu vida
y dejala en una caja de zapatos, donde nada le puede pasar
el arte de la contemplación está en tus manos,
mira tu vida, mirala y vela pasar,
Si estas vivo con una caja, si estas muerto con un cajon.
Si estas vivo con una caja, si estas muerto con un cajon.
Ya estas muerto en una caja, ya estas adentro del cajon.
Ya estas muerto en una caja, ya estas adentro del cajon.
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Empezó con un formato de letra de canción y bueno, ahora es ese menjunje. Estas son las cosas que pasan cuando a uno le duele la garganta y tiene sueño.
Complicidad en la laguna.
-No te vallas, por favor. Ya es el tercer dia seguido que salis- dijo ella, por tercer dia consecutivo.
-Tengo que salir, sabes que es una cuestion especial esta. Mira, llevo la cañita y y esto- dijo el blandiendo una caña de pescar y un almohadon mullidito-. No te preocupes, me cuido-
agrego el al ver que la mujer estaba a punto de largarse a llorar.
-Bueno… volve rapido!!!- le grito ella mientras el salia por la puerta.
El se despidio con un ademan y atraveso la gran puerta de madera que daba a la calle, a ese mundo al que durante tanto tiempo se habia negado y que ahora le habia empezado a gustar.
Comenzo a caminar hacia el laguito, pensando distintos tipos de maniobras para esquivar a los transeuntes nocturnos.
-Esas culebras que se mueven en lo oscuro de la noche, que lo miran a uno como implorando algo, que los invite, será. Mmmm, esas culebras que son casi tan detestables como las que andan de dia.
Siguio caminando hasta llegar a una esquina. Miro hacia los costados, dejo que lo abrazara el viento que te abraza en todas las esquinas cuando es de noche y primavera.
Repentinamente doblo, sin saber bien que era lo que lo motivaba a producir esa alteracion de su acostumbrado camino.
-No es que quiera alejarme del laguito, este camino es igual de largo que el otro, pero… no se, hay algo que me dice que hoy esta calle podria dejarme de forma distinta en el.
Camino atento por esta nueva vereda de esta nueva calle de la cual no sabia nada, salvo que era una calle como las demas, una casa, otra casa, un comercio, otra casa,
una tristeza absoluta, eso es la ciudad, trinchera tras trinchera, expresion grafica del sedimentarismo en su auge.
-Y mira, si hasta tiene casi la misma cantidad de pasos que la calle anterior- dijo el, hablando en vos alta consigo mismo, como para verificar que era él el que pensaba esas cosas y no otro.
Cuando llegaba al final de la cuadra se quedo quieto. Una persona habia aparecido en la esquina mas proxima y se dirigia hacia el. En realidad el presumia de que una persona en esa calle no podia estar
buscando otra cosa que un encuentro con el. Pero el no le pensaba dar el gusto.
-Ahhh, el bendito trabajo de hacerse pequeño- dijo el, mientras comenzaba a encogerse todo su cuerpo y su ropa, hasta terminar siendo del tamaño de una hormiga.
El intruso (él lo penso como un intruso, él creyo tener el derecho absoluto sobre esa calle por el simple hecho de haberla elegido deliberadamente por sobre otras opciones) venia fumando.
Fue cuando pasaba por sobre nuestro personaje que el intruso agito su cigarrillo con los dedos en un gusto nervioso.
- Mierda, quien iba a pensar que este boludo iba a tirar la ceniza encima mio. Estoy encerrado como en una burbuja.
Y era verdad. La ceniza habia caido justo sobre nuestro pequeño ser, envolviendolo todo y dejandolo atrapado como en un laberinto de paredes rocosas.
-Si, ya se, es logico, si considero que no es mas que ceniza, bastaria solo soplar para poder desahacer esta capsula que me apresa. El problema es que ahora soy mucho mas chico, y lo unico que hago soplando
es levantar este polvillo que me da alergia. Ahhh, la ceniza se cree que por que soy mas chico me la puede jugar de polem. ¡Aaaaaaahhhh, la ceniza, ahhhhh, si, a vos te hablo!.
Ahhh, pero si… que boludo!
fisdofhisudhdsiuf!!! El intruso en la calle se paró. Miro hacia atras en linea recta, luego fue bajando la mirada. Podrian pasar años y me seguiria acordando de esa cara y podria hasta dibujarla a pesar de mi nula habilidad
para el dibujo. Ahora, sinceremosnos: Quien de ustedes no hubiera puesto esa cara al ver, a muy corta distancia de uno, en el piso, a un sujetito del tamaño de un pulgar y, por si lo antedicho fuera poca cosa, semidesnudo, bailando, gritando contento
algunas cosas sobre una caña y sus posibles transformaciones a una espada de poderes “indiscutibles”.
-Indiscutibles, si! Una idea brillante, debo reconocerlo. Si no fuera por mi prodigiosa imaginacion, no habria salido nunca de esta- decia ahora nuestro personaje, mientras se sacudia el polvo y comenzaba a recuperar su tamaño habitual-. Ohhh, buenas noches! Disculpe, no suelo hacer este tipo de cosas en gral. En realidad es la primera ves que lo hago-
le dijo de repente nuestro personaje a el intruso, ya que lo habia visto algo asombrado por su repentino crecimiento.- Igual no es nada del otro mundo, si me acompaña al lago le cuento un poco de como se maneja todo esto. Tengo que ir a pescar.
El intruso lo miraba asustado. Que clase de sujeto era este? Que clase de enjendros podrian achicar y aumentar su tamaño corporal a gusto? Que clase de sujeto era este que salia a pescar a las 12 de la noche y lo invitaba a uno a acompañarlo con el motivo de poder dar explicaciones sobre tanta muestra de falta de cristiandad?
El intruso aceptó la invitacion con un gesto de la cabeza.
Se pusieron entonces los dos a caminar hacia el lago, en silencio. Atravesaron distintas calles con distintas casas con distintas realidades cada una dentro de ellas, pero ninguna les intereso lo suficiente como para dedicar mas que una mirada curiosa hacia los lados.
LLegaron por fin al lago, que se encontraba sumido en una placentera calma. Ahhh, el lago, lo mas generoso que conoci en mi vida (por que yo tambien fui a visitarlo, tambien fui de noche, y tambien me pasaron cosas, pero eso es otra historia, la mia). Uno sentia de lejos como
se agitaba, como luchaba contra el mismo y contra sus miserias solo por él conocidas, como al llegar uno se amansaba y llamaba a la luna (esa niña coqueta que se arregla para cualquier ocasion) a que se refleje en el, y todo para uno, que qué era? No era nada, solo un extraño en busca de soledad, y sin embargo el se prestaba hasta para las mas
humildes penurias que, un dia supe, eran las que mas le gustaban acompañar.
-Todo es cuestion de cuerpo, sabes?- le dijo nuestro sujeto al intruso, mientras clavaba la caña en el piso.- Es cuestion de no agrandarse, viste? Por que se tiene uno que creer que es algo tan grande y abstracto como el mundo? No lo somos, y esto el cuerpo lo sabe. Tu unica abstraccion real, lo unico certero, es el cuerpo con el que uno cuenta. Hasta los pensamientos podrian ser de otro, pero al cuerpo no hay vuelta que darle, es de uno y listo. Es el anhelo de protegerlo lo que te permite achicarte, y es el anhelo de placer carnal lo que hace querer recuperarlo en su totalidad.
“Yo cuando me achico, lo unico abstracto que hay en mi es mi cuerpo que quedó flotando como una nube de humo por sobre mi, es mi conciencia. El cuerpo es mi tacto, lo que me condiciona mi vision sobre el mundo, lo que me permite la tierra y me prohibe el cielo. En el van las huellas mas certeras de mi pasado. El es la bolsa que me permite no desparramarme por la cama los dias en que pienso mucho.”
“Bueno, vamos llendo?”
-Ya?- pregunto el intruso, sorprendido.
-Ahhh, sabes hablar? Si si, hoy no pica- dijo nuestro personaje sacando la caña de la tierra-. No nos quiere el lago hoy aca, me parece. ¡No nos quiere!- grito dirigiendose al lago.
Comenzaron a caminar por la arena para irse. El lago se habia empezado a inquietar, y el reflejo de la luna templaba se partia en el.
Un destello de plata hizo al intruso alejarse un paso de nuestro personaje. Este ultimo, los ojos resplandeciendo verdes de locura y malicia, tenia en su mano una daga, y jugueteaba en el filo con su pulgar.
-Que sorpresa para mi amor, si supiera lo que voy a llevarle. Pero antes quiero disfrutar de tu instinto de supervivencia un poquito. Cuerpo, somos- decia nuestro personaje sacando la lengua despacito y haciendo un gesto ironico que daba miedo.
Nuestro personaje salto hacia adelante, y corto con un silbido el silencio de la noche. Habia rasgado el aire, habia hecho un tajo irreparable al equilibrio que nos coloca en la tierra a unos, en el cielo a otros. El intruso habia deparacido completamente, o eso crei en un principio.
Nuestro personaje, despues de su venturosa puñalada al aire que habia tenido como objetivo inicial el pecho del intruso, miro hacia bajo y ahi lo vio, desesperado, retorciendose, pequeño como un pulgar, peleando con la arena que se lo tragaba.
Nuestro personaje se puso en cuclillas y en un susurro que dañaria el alma de cualquiera, apuntando hacia el cielo con la daga de plata, le dijo a al intruso:
-Vos crees en dios? Si? Bueno, sabes cual es el trabajo de dios ahi arriba? Que vos no puedas ser dios aca abajo.
Nuestro personaje sonrió maliciosamente, se incorporo de lleno y, haciendo como una especie de floreo con la pierna, aplasto lentamente con su bota al intruso que proferia pequeños gritos de suplica. Empezo a caminar silbando por la arena, con el pensamiento ya puesto en casa y en la acojedora recepcion que le darian alli.
A sus espaldas, el lago se agitaba furioso, sus olas comenzaban a invadir la arena. Cuando el agua hubo de llegar a llevar consigo los restos del intruso que yacian en la arena, el lago se retiro de ella, y se volvio a tranquilizar, asumiendo asi su habitual apariencia tranquila y compasiva.
Ni relojes de agua.
Como nos habiamos drogado, literalmente. Era la segunda vez que lo haciamos. La primera habia sido hace mucho tiempo, y el motivo de tanto espacio de tiempo entre las dos veces fue
era el hecho de que solo lo haciamos si participabamos todos, para hacerlo de verdad.
Era realmente gracioso ver a alguien nuestro en pleno tiro libre mientras uno conversaba sobre el tiempo, desde adentro de la cancha, con una vieja que estaba en la tribuna, para terminar en una discusion
sobre alguna eleccion presidencial. Era lunatico ver desde el banco de suplentes como todos en la cancha se rascaban las piernas, temblaban de placer,
como se les rosaban las mejillas como si estuvieran pidiendo perdon, y como entre nosotros corria una risa complice.
De afuera: Abucheos, puteadas, risas de los mas chicos, reprobaciones de los mas grandes, y el profe que corria loco por todos lados, ya no sabia a quien poner, todo era el mismo resultado: caminaba de un lado a otro, rojo de ira,
miraba a alguien del banco, le decia “vos, veni, dale”, y apenas decia eso, el elegido se paraba y empezaba a temblar de risa, a tocarse, a mirarse las manos, a callar con mas risas las risas de los que se quedaban complacidos en el banco mirando una luz y gritando “como si este fuera distinto ahora”.
Eramos uno solo, correteando, todos en el mismo lugar fundidos, y lo unico que nos interesaba eramos nosotros, y si recurriamos al exterior era por ver frustrada alguna de nuestras interacciones por las reglas que nos imponian desde alli.
Entonces todo termino, salimos todos corriendo (del resultado ni noticias, del profe menos, seguro ya se habia ahogado en el bidon de agua) y entramos a las duchas.
Ahi empezabamos a reirnos nerviosamente, con un placer que superaba cualquier razon o motivo que le quisieramos adjudicar. Por eso nos metiamos en las duchas frias y sentiamos las gotas como perlas suicidas y efimeras que nos acariciaban la espalda.
Pero ese juego duraba poco. Alguien se cruzaba de lado, y paf, iba y le plantaba un cachetazo en el culo a otro. Y ahi ya no habia vuelta atras. Obviamente se disimulaba un poco: el otro se daba vuelta y hacia como que se seguia duchando. Pero ahora los 5 dedos rojos marcados en la nalga de alguno, flotaban como el vapor del agua caliente (ya habiamos abierto la caliente, le daba cierto aire de bruma al ambiente, cierto misterio y se formaban ciertas figuras que solo detras de una nube se podian formar, esto nos divertia) en el vestuario.
Y ahi empezaba un juego de corridas, golpes, desentendimientos, gritos que salian de algun lugar in-ubicable, risas, un resbalon que terminaba en un ruido asquerosamente risible. Se escuchaban de fondo las risas del Turco que, sin saber a donde ir y sin saber que ruta cortar ya a su paso, agarraba a alguno seguro mas chico fisicamente que el y le intentaba meter la cabeza en un inodoro.
Y eramos todos uno. Una cosa disparatada y multiforme como el instinto que corria por la habitacion en busca de quien sabe que encuentro inesperado, tambien quiza en busca de algun contacto de piel a piel que nos alejara de la idea de que perdiamos la forma humana. Y era asi, cuanto mas shampoo en los ojos, cuanto mas alaridos los alaridos y risas las risas, ibamos de a poco perdiendo la forma humana.
De afuera empezaban a sonar grititos de seres pequeños que se acercaban a espiar por la ventana, y a nosotros nos llegaban como el susurro de una realidad que quedaba ya muy lejos, como esas cosas que se ven dulces cuando estan lejos, por que en realidad ninguno queria volver a todo eso (nadie sabia bien como hacerlo tampoco). La nostalgia que se pintaba en nuestros rostros era linda y disfrutable en la medida que era eso, una nostalgia y nada mas. Enseguida alguien te gritaba al oido o te escupia agua en un ojo y se volvia al juego, dejando a los gritos de los niños
retumbando lugubremente en una habitacion llena de vapor, triste, donde no habia nadie mas que unos perdedores bañandose con la cabeza gacha (por que eso era lo que ellos veian, sus ojos no podian penetrar en nuestra realidad).
Y asi pasamos, quien sabe cuanto? Pero todo tenia su fin. Los niños habian dejado abiertas las ventanas por las que nos espiaban, la niebla se convertia en vapor que se escapaba entre nuestros dedos, el agua empezaba a quemar y los moretones empezaban a aparecer.
Luego, todos sentados, cambiandonos, uno al lado de los otros (ya volviamos a ser unos y otros). Lo unico que perduraba era la complicidad, el guiño de haber descubierto algo sagrado que todavia no sabiamos lo que era, pero que estabamos dispuestos a volver a buscar.
Fuimos saliendo. A 50 metros ya del vestuario, giro la cabeza y lo contemplo. Todavia salia cierto vapor por las ventanillas, nuestras huellas que perdurarian quiza algunos minutos mas. Veo a una chica entrar al vestuario.
-Quedo alguien en el vestuario?- pregunté en voz alta.
-Somos 13, falta Jaime, seguro se quedo rezando, pero es en vano, dios no perdona semejante incursion en el pecado- contestaron desde algun lugar de nuestro amontonado caminar.
-Que lindo que es el vestuario asi, mira como sale el vapor, parece que esta respirando como exahusto, como si el hubiera jugado con nosotros- dijo otro alguien.
Dirigi la miraba a la bestia que ahora respiraba tranquila, como se prestaba solidirariamente para todos esos delirios con que derrotabamos la realidad, como ahora se estaba preparando para ser testigo no de unos rezos,
sino de unos desconocidos que quiza, entre besos y caricias, ya se conocian mejor de lo que yo pensaba.
-Si, bailaba que era una cosa de locos- conteste sin saber bien que habia querido decir…
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Ojala no se entienda nada. Saludos…
Nada que hacerle…
Comiemza mi historia aca sentado, o mientras estaba caminando por alguna calle perdida de la sexta? Terminara cuando decida levantarme de esta silla, o termino cuando me sente a escribirla?
Ahhh, mi historia. La historia. Un conjunto de discontinuidades y errores, como la musica un conjunto de silencios e imprevistos.
Me sorprendi caminando por una calle anaranjada, barrio la sexta. La calle estaba ruidosa y solo 3 personas en ella. Pienso en talleres, carpinteria, mate, algun tango.
Sigo sumergiendome en esa mezcla, de pajaras que no se ven, pero si su sombra proyectada entre mis manos, mi remera, un todo que me invade. Veo los ruidos, extraño acontecimiento
donde los sentidos se entrelazan para darnos un concepto (siempre en off-side, como todo) mas tangible de la realidad. Veo albaniles, envases de coca, un piso con su futuro lujo construido sobre otro que ya construyo el propio (la extraña trasmicion de la experiencia, vertical)
con el pasar de los años, y de los billetes. Y pienso: “No hay nada que hacerle, siglo 21″.
Me siento en una esquina, no se si a tomar el bondi, si a volver a mi casa, o como esas dos intenciones podrian conjugarse en un algo catastrofico que me lleve siempre al mismo lugar, a la trinchera, a la chocolatada caliente y las calles conocidas.
Veo como, sentado, me ven los otros. Veo como de a poco el pavimento se pone a la altura de mis ojos (no solo somos nosotros los que nos movemos, principio de convivencia con el todo) y voy adquiriendo su color, su prestigio social, su eterno arrastrarse sin que nadie se de cuenta.
Ya nadie se da cuenta de que estoy, todos con sus bicicletas y sus repartos Coca Ligth, “siempre al frente, solo pedalea, no te frenes ni preguntes por que, si lo haces, te vas a quedar atras”. “Nada que hacerle, siglo 21″.
Otro ruido, y el colectivo, como un abominable monstruo con sus propias caras y sus propias mañas, se materializa frente a mi. Me doy cuenta de que hasta ya habia levantado el brazo para frenarlo, humano siempre errado. O humano, deberia decir? Cosa andante que se travistio en conceptos, en logicas.
Marco y me adentro en el. Veo una cupula de bordes difuminados, como derrotada, de la que escapamos todos, cada imagen de este caleidoscopio que conformamos, viaje en un mismo tiempo, pero no en un mismo espacio.
Este era uno de esos colectivos que tiene algunos asientos dado vueltas, como me gustan!!!. “Para donde voy? Voy para atras, para adelante, miro al frente pero en realidad miro mi pasado,
el destino me besa la espalda”. Bendito sea el que los creo!!! Probablemente algun burocrata burgues, o quiza algun niño divertido, con algun padre igual de divertido, le sugirio a este que seria gracioso ver a las viajes gordas y grandes vomitar todo su desconcierto y su malestar en un vomito.
Y en que situacion nos pone este colectivo!!! Estamos moralmente obligados a mirarnos de frente, a enfrentarse con eso que nadie quiere y que es tener que sostenar la mirada de un desconocido, y a su vez asumir que nuestra insondable soledad esta siendo violada por el otro, que nos mira a los ojos.
Pero esto que digo no es mas que literatura barata. Siempre se encuentra algun papel que revolver, algun mensaje que responder en el celular o simplemente mirar por la ventanilla o hacerse el dormido, excusas (se sabe) falsas, pero aceptadas como un pacto entre todos
para no tener que andar hurgando en el otro a cambio de que no lo hurguen, el miedo a descubrir algo interesante, algo que nos haga bajarnos en alguna desconocida parada o hacernos pensar en un amor de colectivo. “Siglo 21″, me repito. Solo los amantes, por eso jovenes, que con timidas mirabas se coquetean, estan exentos de esto,
pero solo por un tiempo.
“Hacia atras o hacia adelante?”. No logro ubicar la ventanilla que me tira este aire tan renovado, tan efimero. “Hacia atras o adelante?”. Voy perdiendo la nocion del espacio, uno mas uno sigue siendo dos, es verdad, pero donde los ubico? Me bajo en esta parada, entro por esa puerta, pero era mi parada, es esta mi casa?
De a poco el Jazz Jamaica me quita el tiempo, se lo va devorando como se devora un pancho un grupo de fumones a las 6 de la mañana, voraz, sin sentido, por el simple placer de responder a un instinto, traicionero en realidad, premeditado.
Me voy quedando sin tiempo ni espacio. Me quedo sin tiempo ni espacio. Ya esta. Soy nada. Ergo, soy todo. Juego con chorritos de agua en mi boca, los babeo, los escupo o los trago segun me plazca, o armo figuras en el piso solo con mis ojos, un simple acto de sacudir la cabeza, cerrar los ojos fuertes y mirar hacia abajo.
Pero AHI estoy de nuevo, me hablan y pongo cara de complaciente, de estupido. Estoy aca y ahora, y alguien me esta hablando. “Nada que hacerle, siglos, decadas, años, meses, todo en su debido orden, nacemos, adquirimos el principio de compromiso, nos reproducimos, rompemos con las cadenas que nos atan solo por que tenemos
la seguridad de que podremos volver a atarnos, que esas cosas no se hacen ni se dicen en serio, son solo literatura, morimos”.
Nada que hacerle…
Ante todo, la tierra.
Señor cliente: Ante todo, aclarar. Un discurso es un compuesto de palabras, de lenguaje. Cada palabra soltada es una conspiracion contra nuestra existencia.
Cada simbolo soltado al aire flota sobre nuestras cabezas, pretende atormentarnos por las noches.
Es que esa melodia sale de unos instrumentos, o es nuestra defensiva contra el orden imperante en el universo, nuestra desconocida arma de conspiracion contra el tiempo?
Es lo mismo que le diga que volamos o sobrevolamos la atmosfera, cuando no somos mas que eso, sucia atmosfera adentro de un diabolico avion, en realidad fragil pajaro tintineante en la noche?
Y que pasa si yo ahora le digo que aqui se terminan las leyes fisicas, Platon y los platanos y la concha de la lora y que caemos desde 5 mil metros de altura?
Ve? Piensa en la muerte!!! Usted es una mente cuadrada y sucia, le hablan de rupturas fisicas, pero basta que le digan caer para que usted piense en morir.
Salud a los suyos, y a los de ellos (eterno y sucio sentido de propiedad sobre las cosas, el suyo).
Atte: La grabadora de turno.
.,.,.,.,.,,
Una insolencia fria, tan antigua. Quien se atreveria a sentarse, ahora que ella, castaña desde la cabeza hasta los pies, Custodiaba ese asiento vacio?
Ella sonreia, amable, lo afrecia, y en sus ojos una tranquilidad profunda, una tranquilidad que asomaba por que quien se atreveria a sentarse? Nadie en la historia se atrevio a desafiar ese formalismo que todos lo aceptan indiferentes.
Alguna vez alguien lo habra hecho, es cierto, y esa es la explicacion sublime de por que no entro en la historia, ese lugar de cobardes envalentonados por no se que pacto religioso con la almohada, la colcha, el 0Km y una serie de cosas que se han tejido con el tiempo
(sacando y poniendo siempre, saco circo romano, digo pan y circo y ya te tengo echando raices frente al tele) en los lugares mas vistosos del mundo, en los lugares mas domesticados del vistoso mundo, en lo mas (in)mundo de nuestro vistoso planeta.
Ahi, en esos lugares, te cruzas con mi mirada (yo tambien soy un parasito, yo tambien estoy aca, yo…), temblas. Y si me atreviera? Y si comenzara a silbar, a caminar hacie adelante, a esquivarte suavemente, a sentarme en el asiento que ficticiamente ofreces, realmente negas?
Y si lo hiciera? No podrias negarte, deberias correrte amablemente, o quiza indiferente, pero por dentro ninguna de esas dos cosas. “Atrevete”, me decis con la mirada, desafiante pero previendo la derrota, buscas tu derecho a sentarte en una moralidad a la que, sabes, no adiero.
Veo mi parada, me salgo de esta lucha, me bajo del bondi. Desde la vereda te observo, veo tu mirada fija y odiosa, te aferras con tus garras al asiento y escupis espuma por la boca.
Me sonrio. Hoy, te gane.
(Anotacion: borrar inmediatamente el facilismo “tambien” de mi vocabulario).
La sangre es para siempre, nada puedes hacer…
De historias que juntaron polvo en una cajita musical, estaba soñando. De la irresistible fuerza anti-empirica que me lleva a imaginar mi vida mientras, algunos dicen,
la realidad me pasa por el costado. Mentira, les digo. La realidad me abunda en el cuerpo. Si al roce de una melodia me pierdo para teñir de plateado y de rojo en finas tiras mi piel,
es que la realidad me llama, que la realidad es un compuesto de pasiones que le dejaron un lugar minimo (e indispensable, es verdad) a la razon para dar cuenta de ellas.
Si El Señor dijo que no a un cigarro por que para el era chupar cancer, sino supo que en el lento espiral del humo gris violaceo se sucedian y bailoteaban figuras unicas, inevitables como la realidad,
figuras que morian solidariamente para fundirse en su lecho de muerte atiborrado de gloria con otras figuras y formar un cielo al alcance de la mano, si El Señor no entendio que tomar el cigarro en sus dedos era esto, yo no me hago cargo, no.
O quiza lo entendio, y quiza encendio el cigarrillo y dio una pitadita, y quiza tambien se asusto al no poder manipular esas formas, al ver que las cortaba en medio del aire con un gesto imperativo y que estas, impertinentes y rebeldes, volvian a juntarse.
Quiza esto le dio miedo al señor y, en su soledad, juró no contarle a nadie de su pecado. Quiza por eso hoy “El Fumar es perjucial para la salud”.
Quiza el miedo que impide a la gente sacarse las cadenas, quiza el miedo que les impide vivir la realidad (que les impide dejarse a las pasiones) es que esta es impredecible.
Auto-control, auto, auto-mata, control remoto. Soltá el control remoto!
(E de señalar que en este texto, aparecen los dos primeros acentos de todo el blog. No es casualidad)…
.,.
Si un claustrofobo como yo se pregunta “donde vas a estar cuando la luz se apague?”, no es por que le tema al silencio, no…
No es el miedo a la oscuridad, lugar donde nuestras vacilaciones se hacian añicos y galopabamos, despatarrados, por los grosores de la pasion…
Es el miedo de no desembocar en tu calido parloteo de niña, es que no este tu grito alumbrando otros gritos, que yo no pueda hacer chispas en tu llanura tenuemente lunar…
El agua baja cada dia, cae sobre mis miserias, las dispersa o las engrosa, segun mi egoismo lo indique, segun sea o quiera ser…
A mi no es una luz naranja lo que me ilumina el alma si no hay una amarilla, una negra, una roja, una azul, si no estan todas las luces. Y tampoco me ilumina si no es un juego, si no es un juego de luces.
Te digo, mi amor, que no me voy silbando bajito y riemdome, como me gusta, si no gritas un poco en la marcha conmigo.
Ayer tierra, hoy barro, el silencio se me hace espeso de pasiones y pensamientos, como un pajaro arrancando vuelo instintivo al cielo el primero (las explosion del aleteo y el resguñar en un tronco), como elegante planeando el segundo,
la cabeza ardiendo entre los dos.
Si pateo de rabia en mi vigilia, que me reciba el suelo (y el dolor atroz que voy a buscar, desafiandolo), pero si estoy pensando, acostado, en cosas que pensando no puedo pensar, decido estirar la mano en busca de algo y le doy una piña a la pared, ya me duele,
ya no quiero el cemento frio, cuadrado, sobre el que se construyo mi cabeza.
No busco ir para adelante, por que no se donde queda, a vos tampoco te dieron una brujula y nunca existieron aparatos fantasiosos ajenos a nosotros que supieran donde quedaba el paraiso (que tampoco busco, ese lugar repugnante y servil de las conciencias que se lavaron los placeres
en plan de una nada total, dolorosa y abjecta para los que no dejamos la vida guardada en la caja vulgar de unos zapatos). No busco el trazo fino y cortito de los caminos con carteles aviva-giles, ni transitar rapido y tranquilo lo que para alguien fue meseta misteriosa como si fuera llanura soleada
(ni eludir con erudiccion las penas que otros, en la marcha de la vida, mordieron, gustosos, a flor de piel).
Solo quiero, en el tumulto y floreo de las manos cantando, de los pies sobre las cabezas, rozar tu mano con la mia, y agarrarla si vamos juntos.
Y en realidad…
Es la droga mas dura (adictiva) la tristeza.
Con el pecho oprimido, y que cada brisa de aire es melancolia.
Y aca estoy de nuevo yo. Y yo que? Que soy? Se escucha el mar desde aca, estamos en Italia?
Salgo de mi casa y llego a la esquina. Siento como cada segundo me pesa en las manos.
Y los escucho hablar, y me da asco tan burdas espectativas, inquietudes, como el mundo podia tener ese estado de animo?
Sus risas repentinas y fuertes me hacian cada vez mas dificultoso seguir, el torax se me enrulaba, se doblaba, y yo quedaba cada vez mas vacio.
Y de fonfo escucho una musica que critica y a la vez necesita las proibiciones para existir, sin ellas no es. Y me da asco.
Pateamos piedras, y se rien, y como reirse? Ya cada vez me costaba mas chupar, era a mi a quien chupaba la depresion. Estamos en su puerta esperando, y escucho como suena una pelicula
yankee barata de accion traducida al castellano. Parece como si cada detalle me quisiera recordar que no tendria que haber salido de mi casa, a cada momento se producia una devastacion a la hermesura de la tristeza. Y sale, y yo, que estoy muycansado, no me sorprendo de que mas alla de mi mente, mis piernas quieran irse, refugiarse de todo eso para no pudrirse.
Y por que no se puede? Siempre es asi, mas lindo alla, y aca todo parece tan real y tangible que no se le pueden escapar ni las sensaciones?
Llegamos al bar. Hoy los “Masters” juegan mal al pool. Los viernes es solo dia de desagradables y gatos en estos lugares. Mi mano quiere salir desesperada de mi bolsillo, pero mi bolsillo no la deja salir, y me desespero.
Y ahi se necesita desembocar en unos labios, que te miren y te rueguen que esta sea la ultima vez, y se larguen sobre los mios. Algo se necesita, los mas cercano,
el primer roce que deje una marca, algo en el cuerpo que sea inmediato, un sacudon para no salir a la oscuridad. Ojos vidriosos, si, vidriosos, y un sobretodo.
Sobretodo quiza de maltratada, o de ignorada. Si, de ignorada un poco, y quiza por que no pinta un tren y quien sabe donde se termina y que pasa, por que no? Que, solo pasa alla?
Y me siento. Solo necesito escuchar una vos suave, algo que no intimide en su musicalidad, que sea una vos clara. Las Pelotas, si, Senderos, Si supiera.
Leggar hasta la cima, eso es lo que necesito. Como quisiera tener una guitarra o un papel, para que esto no muera nunca, que nunca me olvide de todo esto.
Me pongo el taco de pool cerca de la boca y comienzo a tirar anillos de humo, que suben por el, y llegan a la cima. Por lo menos les concedo eso en su corta vida. Y a mi quien?
Cuando aparece? Cuando me sonrie, se calla, y se tira a al pasto, sobre nuestra tristeza, se va humedeciendo y tomando toda melancolia conmigo, en nuestro lugar, o de nadie, por eso, de nadie, mejor de nadie, ni eso eh?
Los quiero echar, que se alejen. Igual no sabria que hacer. Los segundos me siguen pesando, cada vez queda menos tiempo, aunque este nunca me existio, pero su pesada sombra me hace mella en el cuerpo hoy.
Sartre dijo, y tenia razon, que las aventuras no se pueden vivir, solo pueden ser contadas. Pero no se puede elegir, contar o vivirlas. Solo se cuentan,
y se viven en lugares inundados de nuestra ausencia, revelandose a los secretos de alguien que paso con no se que perla vede que pudo captarla.
Y es asi. Siempre lo desafio, me acuesto pensando que mañana va a estar todo alli intacto. Pero nunca sucede, los instantes ni se recuerdan, solo se marcan en la piel.
Solo me queda el pecho hundido de tanta amargura y unas ganas inaguantables de arrancarme, por la naris, el cerebro, que no me deja respirar.
“Cambio instinto por seguridad”…
Comienza con la imagen de un buen mozo (a retinitillas poco inspiradas) conduciendo a una mujer (de unos aparente 30) ciega, que se entrega sin condiciones a su voluntad.
Nadie esta exento de la perversidad. El hombre la acerca hasta un arbol y contiene el impulso de hacer a la mujer golpearse contra el.
Miro para arriba, el semaforo esta en verde para los autos (para nosotros, los transeuntes, siempre esta en verde). Veo que se acerca. Se le notan las primeras canas saliendo de su sien,
su pensamiento envejesido.
-Y ella?- pregunte.
-Mi hermana menor, Claudia, lo que necesitabamos para hoy- dijo con pretendido desligue de sus pasadas afecciones Mario.
-Que dijiste?- pregunto Claudia, saliendo de su ensimismamiento.
-Nada, Gabriel nos va a enseñar algunas cosas hoy- explico su hermano, que me mirada de forma significativa.
Sin poder salir de mi asombro (“a su propia hermana, igual no me voy a negar, estuvimos años con esto, la desicion es de el”) los invite a que empezaran a caminar hacia mi casa-laboratorio.
Hacia 5 grados, estaba en remera y sin embargo me sofocaba de calor. “Esta piel”, pense. Caminamos un rato (rato por no hablar, hay malas companias para los silencios) y llegamos a la puerta de mi casa.
De la ventana salian risotadas embriagadas de vodka y poker, que esperaban mi llegada.
Entramos, y se abre, como si fuera aproposito, un inmenso silencio que solo pretende abarcar el sonido de un vaso roto de asombro.
-Ah, llegaron. Pense que ya no venian- decia martin, pelirrojo y siempre despierto, unos ojos inaguantables que lo controlan todo.
-Marisa y yo ya nos estabamos por ir, pensamos que otra vez se habia podrido todo, como las 300 veces anteriores- decia Flavia, que juntaba los restos del vaso que habia roto.
Habia en el living 2 personas mas que no conocia. Siempre pasaba, mi casa no cerraba las puertas a nada ni nadie nunca, una maldita neutralidad.
-Bueno, vamos para arriba nosotros, ustedes sigan con eso que en un rato bajamos y les contamos- dije y emprendi el camino por las escaleras, haciendo señas a Mario para que subiera con su hermana.
Entramos al laboratorio.
-Bueno, mira Claudia, este es el mejor momento para decirtelo. No vinimos a aprender nada hoy. Estamos en un laboratorio, y solo queremos aca con mi amigo Gabriel examinarte un poco, nada mas. No te asustes, no te vamos a hacer nada-
Mario, como era debido, habia dado el primer paso. Ahora solo restaba la reacciones de Claudia.
Ella comenzo a enrojecer, agarro fuertemente del brazo a su hermano y comenzo a vociferar en voz alta.
-Me queres explicar esto, Claudio?- decia mientras se notaba en su rostro el enojo. -Que me trajiste aca para que?-.
Era el momento, me abalanzo sobre la olla de cristal, recojo de paso el succionador, y, en una maniobra compartida con Mario, logramos soblegar la fuerza de la mujer que, me marcaban los censores, estaba cada vez mas enojada.
La recostamos (“sueltenme hijos de puta”) sobre la camilla y la atamos a ella, de pies y manos.
Me abordaba una emocion casi animal, estabamos al punto. Conecto con impaciencia la olla de cristal al embudo, y luego este ultimo lo introdusco en su oreja de a poco, suavemente, la necesitabamos entera…
Comienza la perlita verde a salir de su oreja, se introducia de a poco en el embudo y luego, mas lentamente en la olla. Su cara comenzo a tomar un color mas normal, y proporcionalmente la olla iba tomando un color rojo vivo, y comenzaba a calentarse.
Retiro de un tiron el embudo de su oreja (mis manos no permitieron mayor delicadeza) y lo coloco todavia enganchado con la olla en la mesita mas cercana.
-Y? Como sigue esto?- preguntaba Mario, con un brillo de triunfo en los ojos.
-Ahora hay que esperar que despierte- conteste algo cansado.
Nos sentamos a fumar y a esperar que Claudia despertara. La penumbra de la pieza me llevo por lugares extraños, dificilmente relatables. Nos manteniamos en el mas fiel de los silencios. Las miserias me comenzaban a brotar en la pasividad previa a la tormenta.
Estaba en el ojo del huracan. “Los millones”, pensaba, “balnearios y desayuno en la cama a la mañana” manifestaba mi cruel e uniforme sentir en ese momento.
-Mira, ahi esta- Mario me samarreaba del brazo. Me habia quedado dormido.
Claudia estaba despertando. Procedimos rapidamente a desatarla, para que no se asustara.
Mire sus ojos. Caudia estaba viendo.
-Puedo ver- dijo Claudia tranquilamente sin ningun tipo de pasion. Me mire con Mario, su cara expresaba lo mismo que debia expresar la mia: Habia salido genial.
-Bueno, y ahora baja con los chicos que te esperan abajo che!- le dije. Acto seguido Claudia se levanto y salio cerrando la puerta detras de ella. Se sintieron sus pasos bajar la escalera.
Corri hacia el televisor de vigilancia, lo encendi y tuve un panorama auditivo y visual absoluto del living. Parecia marchar bien la cosa, los chicos seguian bebiendo y jugando al poker. Se escuchaba una pequeña charla cuando Claudia irrumpio en la escena.
Sin siquiera saludar, se sento en el sillon al lado de uno de los dos chicos que no conocia.
-Es una inmundicia, todo es un museo de la memoria. Todo es el pasado como algo desprendido, desligado, solo para recordar. Puesto en la memoria para firmar su sentencia de muerte. Nos juegan con el tiempo como si fueramos bolitas de naftalina,
todo en un pedestal, solo para remarcar su imposibilidad y que los tiempos eran otros- decia el chico con algo de enfado.
-Pero no se puede luchar contra la corriente, es tranzar o nada, Seba- decia flavia.
-Vez!!! Es pura indiferencia, todo perfectamente armado para que termines diciendo estas cosas- dijo el otro chico que hasta el momento no habia abierto la boca.
-A ver, a ver, parece que Claudia quiere hablar che!- dijo Martin.
-Todo esta perfectamente bien. Las cosas en su lugar, cada uno a lo que le toca. Ahora puedo ver, solo existe lo exterior- se despacho Claudia.
-Bah, puras boludeces- dijo Sebastian.-Resulta que ahora nada vale? Nada sirve? Todo es por fuera? Nacimos de un repollo?-.
-Da lo mismo, si nacemos igual- respondio rapida pero tranquilamente Claudia.-Vamos a negar la tecnologia?
-Vamos a negar al hombre?- reviro Sebastian.
Al lado mio Mario se sonreia. Yo tambien estaba contento. Mi mente volo por unos segundos, otras vez “los millones”…
Mario suspiro.
-Que paso?- le pregunte.
-Ufff, no escuchas vos? Siguen discutiendo. Ahora Sebastian o como se llame el chico ese se levanto para ir al baño y Claudia se fue a buscar hielo para la bebida. Vamos a bajar.
Bajamos lentamente las escaleras, hicimos un gesto a los presentes en la sala y nos quedamos parados contra una pared observandolo todo y haciendo caso omiso de las miradas incredulas de Martin, Flavia y Marisa.
El chico del que no supe ni se el nombre se encontraba incomodo.
-Dale Seba, apurate que yo me tengo que ir.
Seguimos en un silencio de funeral. Pasaron los minutos. Volvi a volar.
Un leve gemido me trajo de nuevo a la realidad.
-Que fue eso?- dijo el chico levantandose del sillon.
-No se, no se, fue en la cocina, voy a ver- dije algo desconcertado…
Salgo al pasillo que me lleva a la cocina, “los millones, hasta una isla si me reconocen lo que hice. Igual no lo pueden ignorar”. Segui caminando, era largo el pasillo, mas de lo que me acordaba.
Soy contra una puerta de madera y me pregunto que hago ahi. Miro hacia atras, hace tiempo que habia dejado la cocina atras. No me resulta casualidad encontrarme mirando para abajo. Veo una mancha de sangre. Miro de nuevo hacia atras
y veo todo mi recorrido marcado con pequeñas gotitas de sangre que conducian justo a la puerta que se encontraba delante mio, la de mi habitacion. “Espero no haya sido en la cama, despues la conciencia me juega malas pasadas”.
Empiezo a abrir la puerta lentamente, con un poco de andsiedad y otro poco de miedo.
Lo primero que veo es a Claudia de rodillas agachado sobre algo. Miro mejor, es un cuerpo, algo lastimado parece.
-Miro que feo que es por dentro, y el que me hablaba de la belleza interior- me dijo Claudia imperturbable, girando y mostrandome, con los ojos desenfocados, como se acomodaba en la cabeza, en forma de trofeo, la piel de Sebastian que yacia
despedazado a su lado.
“Primero lo hago sin tu consentimiento. Te doy salud a cambio de la renuncia a tus instintos mas fieles. Te doy un lugar que crees tener, y no desaprovecho tu nueva falta de sensibilidad”.
Toque su temperamento, su animo, su humanidad, que yacian todos en una perlita verde que se encontraba en el fondo de mi bolsillo, y sali de la habitacion silbando despacio.
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Cuento largo y denso, algo que pense que iba a estar mejor…