En la era de la razon.
“La Sociedad de los Cientificos Sentimentales era una locura. Pero tal vez hace falta un poco de locura entre tanta exactitud y presicion.
Seran buenos los calculos y los teoremas inexpugnables, si es que se aplican a rombos, angulos y cubos. Pero empiezan a fallar cuando se trata de personas.
Y a lo mejor esto constituye la mas grande virtud del hombre, su toque divino. El ultimo de los atorrantes de Flores es mas interesante que una estrella, solamente por que su comportamiento no es previsible.
Nada de esto significa que debemos renunciar a la ciencia y su arsenal. Que se sigan inventando licuadoras y tonicos contra el catarro. Dos mas dos son cuatro. Los Refutadores de Leyendas tienen razon. Pero nada mas que eso: razon.
A mi no me alcanza”.
Alejandro Dolina, y su triste, hermoso y perdido barrio de Flores.