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Marzo 30, 2009 at 3:16 am (Uncategorized)

Si un claustrofobo como yo se pregunta “donde vas a estar cuando la luz se apague?”, no es por que le tema al silencio, no…
No es el miedo a la oscuridad, lugar donde nuestras vacilaciones se hacian añicos y galopabamos, despatarrados, por los grosores de la pasion…
Es el miedo de no desembocar en tu calido parloteo de niña, es que no este tu grito alumbrando otros gritos, que yo no pueda hacer chispas en tu llanura tenuemente lunar…
El agua baja cada dia, cae sobre mis miserias, las dispersa o las engrosa, segun mi egoismo lo indique, segun sea o quiera ser…
A mi no es una luz naranja lo que me ilumina el alma si no hay una amarilla, una negra, una roja, una azul, si no estan todas las luces. Y tampoco me ilumina si no es un juego, si no es un juego de luces.
Te digo, mi amor, que no me voy silbando bajito y riemdome, como me gusta, si no gritas un poco en la marcha conmigo.
Ayer tierra, hoy barro, el silencio se me hace espeso de pasiones y pensamientos, como un pajaro arrancando vuelo instintivo al cielo el primero (las explosion del aleteo y el resguñar en un tronco), como elegante planeando el segundo,
la cabeza ardiendo entre los dos.
Si pateo de rabia en mi vigilia, que me reciba el suelo (y el dolor atroz que voy a buscar, desafiandolo), pero si estoy pensando, acostado, en cosas que pensando no puedo pensar, decido estirar la mano en busca de algo y le doy una piña a la pared, ya me duele,
ya no quiero el cemento frio, cuadrado, sobre el que se construyo mi cabeza.
No busco ir para adelante, por que no se donde queda, a vos tampoco te dieron una brujula y nunca existieron aparatos fantasiosos ajenos a nosotros que supieran donde quedaba el paraiso (que tampoco busco, ese lugar repugnante y servil de las conciencias que se lavaron los placeres
en plan de una nada total, dolorosa y abjecta para los que no dejamos la vida guardada en la caja vulgar de unos zapatos). No busco el trazo fino y cortito de los caminos con carteles aviva-giles, ni transitar rapido y tranquilo lo que para alguien fue meseta misteriosa como si fuera llanura soleada
(ni eludir con erudiccion las penas que otros, en la marcha de la vida, mordieron, gustosos, a flor de piel).
Solo quiero, en el tumulto y floreo de las manos cantando, de los pies sobre las cabezas, rozar tu mano con la mia, y agarrarla si vamos juntos.

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