Nada que hacerle…

Abril 8, 2009 at 3:51 am (Uncategorized)

Comiemza mi historia aca sentado, o mientras estaba caminando por alguna calle perdida de la sexta? Terminara cuando decida levantarme de esta silla, o termino cuando me sente a escribirla?
Ahhh, mi historia. La historia. Un conjunto de discontinuidades y errores, como la musica un conjunto de silencios e imprevistos.
Me sorprendi caminando por una calle anaranjada, barrio la sexta. La calle estaba ruidosa y solo 3 personas en ella. Pienso en talleres, carpinteria, mate, algun tango.
Sigo sumergiendome en esa mezcla, de pajaras que no se ven, pero si su sombra proyectada entre mis manos, mi remera, un todo que me invade. Veo los ruidos, extraño acontecimiento
donde los sentidos se entrelazan para darnos un concepto (siempre en off-side, como todo) mas tangible de la realidad. Veo albaniles, envases de coca, un piso con su futuro lujo construido sobre otro que ya construyo el propio (la extraña trasmicion de la experiencia, vertical)
con el pasar de los años, y de los billetes. Y pienso: “No hay nada que hacerle, siglo 21″.
Me siento en una esquina, no se si a tomar el bondi, si a volver a mi casa, o como esas dos intenciones podrian conjugarse en un algo catastrofico que me lleve siempre al mismo lugar, a la trinchera, a la chocolatada caliente y las calles conocidas.
Veo como, sentado, me ven los otros. Veo como de a poco el pavimento se pone a la altura de mis ojos (no solo somos nosotros los que nos movemos, principio de convivencia con el todo) y voy adquiriendo su color, su prestigio social, su eterno arrastrarse sin que nadie se de cuenta.
Ya nadie se da cuenta de que estoy, todos con sus bicicletas y sus repartos Coca Ligth, “siempre al frente, solo pedalea, no te frenes ni preguntes por que, si lo haces, te vas a quedar atras”. “Nada que hacerle, siglo 21″.
Otro ruido, y el colectivo, como un abominable monstruo con sus propias caras y sus propias mañas, se materializa frente a mi. Me doy cuenta de que hasta ya habia levantado el brazo para frenarlo, humano siempre errado. O humano, deberia decir? Cosa andante que se travistio en conceptos, en logicas.
Marco y me adentro en el. Veo una cupula de bordes difuminados, como derrotada, de la que escapamos todos, cada imagen de este caleidoscopio que conformamos, viaje en un mismo tiempo, pero no en un mismo espacio.
Este era uno de esos colectivos que tiene algunos asientos dado vueltas, como me gustan!!!. “Para donde voy? Voy para atras, para adelante, miro al frente pero en realidad miro mi pasado,
el destino me besa la espalda”. Bendito sea el que los creo!!! Probablemente algun burocrata burgues, o quiza algun niño divertido, con algun padre igual de divertido, le sugirio a este que seria gracioso ver a las viajes gordas y grandes vomitar todo su desconcierto y su malestar en un vomito.
Y en que situacion nos pone este colectivo!!! Estamos moralmente obligados a mirarnos de frente, a enfrentarse con eso que nadie quiere y que es tener que sostenar la mirada de un desconocido, y a su vez asumir que nuestra insondable soledad esta siendo violada por el otro, que nos mira a los ojos.
Pero esto que digo no es mas que literatura barata. Siempre se encuentra algun papel que revolver, algun mensaje que responder en el celular o simplemente mirar por la ventanilla o hacerse el dormido, excusas (se sabe) falsas, pero aceptadas como un pacto entre todos
para no tener que andar hurgando en el otro a cambio de que no lo hurguen, el miedo a descubrir algo interesante, algo que nos haga bajarnos en alguna desconocida parada o hacernos pensar en un amor de colectivo. “Siglo 21″, me repito. Solo los amantes, por eso jovenes, que con timidas mirabas se coquetean, estan exentos de esto,
pero solo por un tiempo.
“Hacia atras o hacia adelante?”. No logro ubicar la ventanilla que me tira este aire tan renovado, tan efimero. “Hacia atras o adelante?”. Voy perdiendo la nocion del espacio, uno mas uno sigue siendo dos, es verdad, pero donde los ubico? Me bajo en esta parada, entro por esa puerta, pero era mi parada, es esta mi casa?
De a poco el Jazz Jamaica me quita el tiempo, se lo va devorando como se devora un pancho un grupo de fumones a las 6 de la mañana, voraz, sin sentido, por el simple placer de responder a un instinto, traicionero en realidad, premeditado.
Me voy quedando sin tiempo ni espacio. Me quedo sin tiempo ni espacio. Ya esta. Soy nada. Ergo, soy todo. Juego con chorritos de agua en mi boca, los babeo, los escupo o los trago segun me plazca, o armo figuras en el piso solo con mis ojos, un simple acto de sacudir la cabeza, cerrar los ojos fuertes y mirar hacia abajo.
Pero AHI estoy de nuevo, me hablan y pongo cara de complaciente, de estupido. Estoy aca y ahora, y alguien me esta hablando. “Nada que hacerle, siglos, decadas, años, meses, todo en su debido orden, nacemos, adquirimos el principio de compromiso, nos reproducimos, rompemos con las cadenas que nos atan solo por que tenemos
la seguridad de que podremos volver a atarnos, que esas cosas no se hacen ni se dicen en serio, son solo literatura, morimos”.
Nada que hacerle…

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